LA HISTORIA DETRÁS DE TU AUTO


La historia de los vehículos motorizados involucra una serie de eventos, innovaciones y conocimientos científico-tecnológicos que dieron nacimiento al automóvil que conocemos hoy en día. Los automotores terrestres son una de las más exitosas invenciones del ser humano en lo que a desplazamiento se refiere. Su popularidad durante sus más de dos siglos de historia ha sido tal, que se estima un número total de 1,2 billones de automóviles circulando en la actualidad.

LOS AVANCES TECNOLÓGICOS QUE DESARROLLARON EL AUTOMÓVIL

El desarrollo del automóvil no hubiese sido posible sin los adelantos tecnológicos e industriales que conlleva la Revolución Industrial. Entre ellos, por ejemplo, la máquina de vapor, cuyo máximo desarrollador fue el británico James Watt, y que permitió la invención de los trenes y a la vez, los primeros intentos de automóvil.

Otra tecnología indispensable para la aparición del automóvil tenían que ver con la electricidad. Este fenómeno era conocido desde antaño pero generado y aprovechado en términos modernos desde el último cuarto del siglo XIX, gracias a las investigaciones de científicos como Gramme, Tesla, Sprague, Graham Bell, entre otros. Por último, fue necesario el conocimiento de los combustibles, especialmente el motor a combustión interna. A mediados del siglo XIX, cuando comenzó la explotación petrolera en el mundo y se conoció del potencial energético de esta sustancia fósil, fue desarrollado en su plenitud.

¿POR QUÉ SE CREÓ EL AUTO?

El automóvil respondió al deseo de transportar materiales o pasajeros a lo largo de grandes distancias y también, a mayores velocidades. Sin embargo, no fue el primer invento humano que intentó dar respuesta a ese deseo. Previamente existían carretas tiradas por animales robustos, lo que se conoce como “tracción a sangre”. Este transporte tenía el inconveniente de las limitaciones físicas del animal. La mecanización que trajo consigo la Revolución Industrial ofreció una respuesta: una máquina que hiciera ese trabajo. Una que pudiera repararse cuando se averíe, que pueda llevarse al límite y alcanzar enormes velocidades, que no se canse y que pueda fabricarse en serie, lista para su utilización. Ese fue el automóvil. Las primeras compañías de construcción de automóviles surgieron a finales del siglo XIX: las francesas Panhard et Levassor de 1889 y Peugeot de 1891. Aunque Francia haya sido la pionera en la invención del automóvil, Estados Unidos dio a la industria automovilística su máximo potencial, gracias a las ideas de Henry Ford. Ford creó los modelos “T”, que fueron producidos en 1908 en grandes cantidades, gracias a la aplicación de las cadenas de montaje, un sistema innovador que desde entonces se instaló en el corazón de las industrias humanas, el llamado “fordismo”.

Henry Ford, Henry Royce y Ettore Bugatti se consideran los innovadores de la industria automotriz, responsables de su crecimiento, expansión y fama mundial, en la que se llamó la “edad dorada” del automovilismo.

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